Tuesday, September 30, 2008

Lecciones espirituales de una dieta

Lecciones espirituales de una dieta
Por Edgar Medina D.

«Es verdad que el ejercicio físico ayuda a que todo el cuerpo esté sano. Pero esforzarse en confiar cada vez más en Dios es mucho mejor, porque nos hace bien aquí en la tierra y también cuando vivamos en el cielo. Esto es una verdad que podemos y debemos creer.»
1 Timoteo 4:8 TLA


Se ha dicho que el versículo favorito de las quinceañeras es «Muchos son los llamados, pocos los escogidos», que el de las chicas de 20 años es «El que quiera venir en pos de mí que tome su cruz…», que a los 25 años es «El que a mi viene, no le hecho fuera» y que a los 30 es «Vengan a mi todos los trabajados y cargados…»

Parece ser que acabo de descubrir el versículo favorito de los gorditos: «porque el ejercicio corporal para poco es provechoso…» [1 Timoteo 4:8] La verdad es que puede ser un buen argumento para quienes como yo hice por mucho tiempo, rehuyen del ejercicio físico y de llevar una vida saludable. Sin embargo hace unas semanas atrás me percaté de haber agregado 5 kilos más al sobre peso que he llevado por años y me alarmó el contraer diabetes o algún otra enfermedad del mismo orden. Así que me decidí a bajar de peso. A la fecha, ya con tres meses de dieta y 17.5 kilos menos me siento mucho mejor.

Por otro lado, este desafío me ha llevado a comprender algunas verdades espirituales que son ciertas también para cualquier área de la vida en la que deseamos ver cumplida una meta y tener éxito. Los tres pasos fundamentales que me han llevado a conseguir una mejor salud física te pueden también ayudar a tener una mejor salud espiritual. Esto es lo que aprendí:

1. Atrévete a soñar y planear
El primer paso a dar antes de conseguir el éxito es atreverse a dar rienda suelta a soñar y pensar qué es lo que Dios puede hacer con tu vida. Esto te ayudará a definir cual es la meta hacia la que habrás de dirigir.

Una manera simple de distinguir nuestros simples y humanos deseos de los propósitos de Dios para nosotros es definiendo las siguientes tres cosas:
a» Qué quiero,
b »Qué puedo y
c» Qué ayuda a otros.

Querer hacer o lograr algo no basta, debemos de ser honestos en reconocer si tenemos las cualidades para desempañar un buen papel en ello. Difícilmente Dios te guiará a hacia una meta para la que no te ha dado las provisiones necesarias de habilidad y capacidad.

Querer y poder, tampoco son suficientes razones para avocarse a hacer algo, es necesario saber que ello sirve, bendice y ayuda a otros. Siempre las semillas de Dios en nosotros darán frutos que alimentarán a otros.

Cuando hayas ubicado que hay en tu vida en donde estas tres áreas tengan plena armonía, entonces aterriza tus sueños en metas claras y escríbelas. Escribe también un plan para lograrlas y examina cada día tu vida contra ese plan.

2. Decídete
Recuerdo aquel pasaje bíblico cuando el ciego Bartimeo gritaba con desesperación queriendo llamar la atención de Jesús. Clamó e imploró por sanidad para su ceguera. Al percatarse Jesús de aquél escándalo, se acercó a él y le preguntó: « ¿Qué quieres que te haga?» [Marcos 10:51] Parecería una pregunta que recibiría una respuesta obvia. Pero cuán cierto es que muchos que claman por algún favor, en lo más profundo de su corazón no desean ayuda alguna, pues, han logrado capitalizar su «necesidad», y creen que está les ayuda mucho más que el estar sanos.

Me veía con asombro hace unos días una señora que se percató de mi baja de peso. ¿Cómo la hizo? Me preguntó. Difícilmente se hubiera admirado si le hubiese dicho que simplemente cambié los malos hábitos alimenticios y comencé hacer ejercicio. En vez de ello, le jugué una broma al decirle que me había tomado unas pastillas milagrosas. Inmediatamente capté su atención y comencé a describirle un complicado «rito» a la hora de tomarlas, concluí diciéndole que el proceso terminaba al salir de su casa a las 6:00 de la mañana y correr 10 kilómetros diarios. Entonces con cara de desengaño respondió: ¡Así cualquiera baja de peso! Y esa es la verdad, cualquiera baja y cualquiera sabe que así baja; pero no cualquiera desea pagar ese precio, aún a costa de su salud.

La decisión es mucho más que un deseo, es un compromiso personal sin titubeos en conseguir la meta deseada independientemente del costo a pagar.

3. Hazlo
El tercer y último paso es hacerlo. Sin embargo «hacerlo» siempre es un proceso. Para que cada mañana pueda salir de casa e iniciar la caminata doy los siguientes pasos:

A» Prepararme
B» Levantarme
C» Vestirme
D» Iniciar la lucha un paso a la vez
• Luchar contra la guerra mental.
• Luchar contra el dolor.
• Luchar contra la crítica.
• Luchar contra el enemigo más severo que tienes después del diablo: Tú mismo.
Lecciones espirituales de una dieta by Edgar Medina D. on Grooveshark

1 comment:

Millie y Abí said...

Hermano:

Que super aporte, yo quiero lo mismo y sequiré este hermoso ejemplo, dentro de 3 meses volveré a postear y te diré el resultado siquiendo ésta hermosa enseñanza inspirada por Dios...
Que Dios te Bendiga!!!!
Saludos
Millie y Abi

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