Saturday, December 14, 2013

Día 50 | Estableciendo metas | No sólo sueñes; haz proyectos

No sólo sueñes; haz proyectos

Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza. [Proverbios 21:5 NTV]
 
Imagina que en la junta de un gran corporativo el director terminara con una frase como: “Échenle ganas muchachos, trabajen duro… a ver qué sale”, no se requiere formar parte de un comité ejecutivo para saber que las grandes firmas toman de manera distinta sus decisiones. El avance del día de hoy está determinado por sus metas previamente establecidas. Una decisión de abrir tal número de sucursales dentro de los siguientes diez años, por ejemplo, determina cuántas han de aperturarse cada año, y qué avances debe de haber departamento por departamento cada mes, cada semana y cada día, hasta que la meta se consiga. Las acciones de hoy las establece el futuro que se ha planeado alcanzar.

Eso —que parece normal para una empresa— lo es también para las personas más eficaces del planeta. Del grueso de la población mundial se estima que alrededor de un 1% establece metas por escrito y traza una estrategia para conseguirlas. No es de extrañarse que sean también el porcentaje más exitoso del mundo.

La mayoría vive lo que cada día le presenta, incluso es la filosofía de muchos; ‘Un día a la vez’, suena bien, pero, la realidad es que el hoy es consecuencia del ayer y será la consecuencia del mañana.

El proverbio del día dice: “Los planes bien pensados y el arduo trabajo llevan a la prosperidad, pero los atajos tomados a la carrera conducen a la pobreza”, dedicar tiempo para planear debe de formar parte de nuestro itinerario. Es cierto que no podemos predecir con exactitud lo que el día de mañana nos traerá, pero hacer planes para un futuro mejor no obedece a una falsa especulación, sino a una correcta actitud en el presente para aprovechar las enseñanzas del pasado y avanzar con dirección hacia un futuro digno de vivirse.

Las metas al largo plazo se consiguen con el logro constante de metas de plazos más cortos. Establecer metas claras y eficaces no se da en maceta —como decimos en México—, es algo que se puede desarrollar con la práctica. Las metas más provechosas suelen guardar ciertas características en común, como ser :


1.      Medibles

2.      Específicas

3.      Temporalizables

4.      Aplicables

5.      Significativas

 
Sin embargo, algo que es necesario definir antes de establecer una o varias metas es el saber quiénes somos, cuál es el propósito de nuestra vida y en qué parte del camino estamos. De otra forma —como suelo decir— nos tomará toda la vida subir la escalera del éxito para descubrir que la hemos recargado en la pared equivocada.

Sunday, October 20, 2013

Día 49 | Temas sociales | La sociedad y Dios

La sociedad y Dios
Por Edgar Medina D.

No te acorrales al hacer una promesa apresurada a Dios y calcular el costo después. [Proverbios 20:25 NTV]

Tenemos millones de diferencias, pero algo de lo que tenemos en común los seres humanos es el ‘temor’, siempre hay algo a lo que le tememos.

El día que Moisés recibió en el Monte Sinaí las tablas con los Diez Mandamientos, el pueblo de Israel se enfrentó al más grande temor que puede sentir el ser humano; el de enfrentarse al Creador. Ese día —nos narra el libro bíblico de Deuteronomio—, el pueblo escuchó la voz de Dios como si fuesen grandes truenos y… ¡se han dado una espantada terrible! Al grado que poco más tarde le pidieron a Moisés, su líder, que si se trataba de escuchar la voz de Dios era mejor que él lo hiciera y que después él mismo les diera el mensaje; ¿para qué correr el riesgo de morir? —le dijeron [ver Deuteronomio 5].

Los hombres y las mujeres del día de hoy no somos tan diferentes, a veces pienso que la religión es el esfuerzo del hombre por mantener a Dios ‘atrapado’. San Pablo, uno de los más grandes teólogos de la historia, lo expresó así: «No hay nadie realmente bueno, no hay quien busque a Dios» [ver Romanos 3].

Hoy día, algunos de los movimientos religiosos más crecientes, hacen ver a Dios como una especie de ‘Genio de la Lámpara Maravillosa’, avocado a complacer los deseos más insólitos del alma, e incluso de la avaricia humana. Se reúnen multitudes en busca de su propio beneficio.

El verdadero problema de nuestro mundo está mucho más en el fondo de lo que los graves problemas sociales y económicos dejan ver; el ser humano rechaza a Dios. Se escucha con frecuencia que el cristianismo no es una religión, y es la más sincera verdad. Pues, el cristianismo no son el conjunto de enseñanzas que Jesús vivió y predicó, eso lo haría una filosofía o una opción religiosa más; el cristianismo es una relación real y personal con Dios a través de Jesucristo.

Si la religión es un esfuerzo humano, el cristianismo es el de Dios por alcanzarnos, por tender un puente que trae lo celestial a nuestra tierra.

El proverbio del día dice: «No te acorrales al hacer una promesa apresurada a Dios y calcular el costo después», nos enseña la tragedia que representa el actuar movidos por razones incorrectas —aun con Dios— y el costo de las consecuencias por fallar a la responsabilidad adquirida.

Hay una manera de hacer la diferencia en este mundo y ofrecer una verdadera solución a los problemas de nuestras familias y sociedades, y es que Jesucristo tenga una parte activa en nuestra toma de decisiones personales. Los grandes cambios que requiere nuestra cultura no vendrán por decreto gubernamental, nacerán en la convicción de hombres y mujeres renovados y sometidos al liderazgo eficaz de Jesús.

Sunday, October 06, 2013

Día 48 | Temas sociales | La pobreza extrema

La pobreza extrema
Por Edgar Medina D.

Dar algo al pobre es dárselo al Señor; el Señor sabe pagar el bien que se hace [Proverbios 19:17 RVC].

Tendría unos nueve años de edad la tarde que un indigente tocó a la puerta de mi casa. Yo mismo abrí y recuerdo que poco después le di a aquel hombre –a todas luces hambriento- algunas frutas que tomé de la cocina y le llevé a las afueras de la casa, en donde esperaba el pordiosero. Nunca he podido olvidar la desesperación con la que él tomó un plátano (banana) y lo comenzó a devorar, sin siquiera quitarle la cáscara. Yo, un tanto sorprendido, le dije:
-No señor, así no se come. Se le quita la cáscara.
-Ay hijo –contestó, casi sin distraerse-, ¡para el hambre que yo traigo!

Algo me quedó claro, fue que el hambre de ese hombre era tal que no se daría el ‘lujo’ de desperdiciar nada, ni la cáscara siquiera.

La pobreza es algo no deseable y a lo que rehuimos de forma natural; sin embargo, la Biblia nos enseña dos aspectos importantes sobre la pobreza que debemos considerar.

Jesús dijo: “a los pobres siempre los tendrán entre ustedes…” Los esfuerzos por erradicar la pobreza nunca serán demasiados, los pobres no se eliminarán por decreto, ni será por alguna política o filosofía económica por la que la pobreza se convertirá en historia. El compromiso de ayudar a los más necesitados debe surgir de manera natural en un corazón sensible y agradecido con Dios. En una cultura ambiciosa y consumista nunca sentimos tener lo suficiente, eso nos quita de la vista a aquellos más desfavorecidos, y no me refiero a aquellos que están al otro lado del planeta, sino aún los que viven en nuestras propias ciudades.

La cultura nos mueve a huir de la pobreza, pero Dios nos invita a buscar a los pobres y tenderles la mano.

Otro aspecto revolucionario en relación con la pobreza lo encontramos en el discurso más popular de Jesús de Nazareth; Las Bienaventuranzas. El dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu…”

Cuando leí con atención por primera vez estas palabras de Jesús vino a mi mente el recuerdo del indigente que conocí siendo un niño. Comprendí entonces que es una bendición tener hambre y sed por la palabra y la presencia de Dios, al grado de no desperdiciar nada de lo que él tenga para mí.

» Solemos evitar sentirnos hambrientos, pero es necesario estarlo para entonces ser verdaderamente saciados.
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